CASA DE LA VILA - SIGLO XV
LA CASA LA VILA EN GOTHIC MEDITERRANEAN (VISTA EN 360º)
En 1418 comenzaron las obras a cargo de Bernat Turó de Traiguera y cuyos primeros gastos de 475 sueldos y 6 dineros se ven consignados en el Llibre Juradesch del año 1421, apareciendo por primera vez el nombre de Turó el 7 de octubre de 1423. En un item de 1426 se lee: «Bernat Turó Maestre que guiaba la obra». Ayudábanle a Turó, sus hijos Joanet y Bernat, y otros de Catí, Jaime Sans, Pedro Belluga, Pedro Galiá y Pedro Guash. En el año 1437 se realizaron los pedrizos, bancos, cancel, ventanas y puertas de las escaleras y se empedró el piso de la sala. Está situada en la calle Mayor. Tiene una estructura mixta, resultado de la combinación de una lonja con una casa señorial. La mitad delantera de la parte inferior esta determinada por arcos que arrancan de dos pilares centrales y configuran un gran espacio cubierto como una lonja y dos notables arcos ojivales de piedra de sillería apuntados de la fachada. Esta lonja estaba comunicada con dependencias anejas hoy en día muy alteradas que funcionaron como sala de contraste, calabozo, carnicería, almacén, etc.. Una recia escalera al fondo derecha da acceso a la sala superior.
La lonja, es de planta rectangular y mide diez por dieciséis metros. Está compartimentada en dos naves, cubriéndose mediante una estructura bidireccional de pórticos. El central, perpendicular a la calle, está formado por tres arcos ojivales de piedra con trazado a un tercio, que apoyan en dos pilares cuadrados de sillería y en dos robustos contrarrestos. Los transversales, también de arcos ojivales, trazados a un sexto, cumplen la función de arriostramiento. Están volteados desde las pilastras extremas a las centrales. Sobre los arcos descansa el suelo leñoso de la sala.
La lonja no solo era el espacio donde se reunían los comerciantes para realizar sus tratos y reuniones, también tenía la función de depósito y custodia de mercancías en el trasiego mercantil, era donde el tribunal del mustaçaf ejercía sus funciones de vigilancia y justicia. Era el espacio asambleario de todos los vecinos, el lugar de encuentro en actos festivos, celebraciones y culturales. Era más que el foro, el espacio polivalente de la comunidad.
La “Sala” es la pieza que mayor carácter
imprime al edificio municipal. Está proyectada para albergar al consejo. Ocupa
toda la superficie de la lonja inferior pero en la planta principal
Por sus dimensiones y carga simbólica era el
lugar idóneo para reuniones del Consejo, los tribunales de Justicia y del
pueblo para asuntos comunales, comedias, etc. Era el marco idóneo para
recepciones extraordinarias, honrando a visitantes de excepción. Las partes de
atrás cumplieron la función de almacén de grano.
Es de planta rectangular y de generosas
proporciones, aproximadamente diez por dieciséis metros y seis metros de
altura. Se abre a la calle principal mediante dos amplias ventanas góticas con
una columna central de 1,88 metros de fina labra en sus maineles y expansiones
lobulares, con sitiales en línea con el derrame de las ventanas. Hay también
un óculo de tracería gótica situado en el lienzo sur que ilumina el centro de
la sala.
El suelo conserva el típico empedrado realizado
a base de mosaico de guijarro de variado dibujo, acaso sustituto de otro
cerámico, o de simple mortero de cal, según denuncian las catas realizadas
junto a la basa de uno de sus pilares.
La cabecera de la sala está emplazada en el
muro de la fachada principal, entre las dos ventanas góticas. Está presidida
por una pequeña tribuna de madera y barandal, todo ello, probablemente de
finales del siglo XIX. Aquí se reunía a deliberar el consejo bajo la
presidencia del justicia, donde los jurados tenían sus escaños
de obra a lo largo de la pared, que aún se conservan numerados. En la parte
alta del muro de fachada y centrado con el estrado, hay una pequeña hornacina
que cobijaría la imagen del patrón de la población durante los actos
corporativos, o quizás se trata de un armario donde se custodiaba celosamente
el original de la carta puebla.
El Carreró del Vent separa la Casa de la Vila del Palau de Sant Joan La estructura es un pórtico arquitrabado, formado por tres vigas de madera con zapatas, que apoyan en dos esbeltas columnas de piedra ochavadas y alineadas en medio de la sala. Las columnas soportan el alfarje de la sala y la cubierta del edificio. Las basas de las columnas se apoyan en los arcos apuntados del pórtico longitudinal de la lonja.
El alfarje, que cubre la totalidad de la sala,
ha sido recientemente restaurado. La falsa está sostenida por 18 filas y 272
tablones que apoyan en un entramado de dieciocho filas de jaldetas y tres
filas de vigas grandes. Estas, a su vez descansan en ménsulas y zapatas
talladas con figuras zoomórficas y elementos fitomórficos. Un encadenado de
faldoncillos y bordones contornean y rematan los encuentros entre vigas y
entrepaños. Todo descansa en dos pilares de piedra picada.La transición de la
tabla al fondo está resuelta mediante bisel con policromía geométrica de
vivos colores y encintado perimetral rojo. Las últimas obras de restauración
(1997) han revelado la existencia de pinturas murales en la sala. Las pinturas
y esbozos desvelan motivos usuales de la época: “cosas del mar”.
El año 1991, coincidiendo con el tri-centenario de la independencia de Morella, se inauguró el moderno ayuntamiento en el edificio de en frente. En la actualidad el edificio está en eterna fase de restauración (renovación tejado, pisos y pinturas). Por interés de todos urge acelerar esta restauración que lleva ya muchos años parada.
Vista de la Casa de la Vila después de la última iluminación (Febrero de 2009)
Información turística: Ayuntamiento de Catí- Mayor, 2- Tel. (964) 40 90 81 - CATI (Castellón)
BIBLIOGRAFIA: Llibre del III Centenari Catí i els Pelegrins de Sant Pere - Àlvar Monferrer i Monfort (1998) | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||